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Revitalizar, revertir y reversionar

Revitalizar, revertir y reversionar, las 3R de la innovación en química cosmética

Por: Silvina Quintana Lazópulos. Doctora en Química y líder técnica del Laboratorio de la Unidad de Cuidado Personal de BASF Argentina.

Experta en innovación en Química Cosmética.

 

Revitalizar, revertir y reversionar, las 3R de la innovación en química cosmética

La química y la innovación son las principales aliadas de los fabricantes de productos para el cuerpo y el cabello. La investigación científica es una fuente inagotable de inspiración que nos permite crear las fórmulas y los activos del futuro.

Las conductas de los consumidores a la hora de elegir productos para su cuidado personal nos señalan una fuerte tendencia: no queremos que nuestra piel se adapte a los productos del mercado, sino que buscamos que estos se adapten a nuestras necesidades. Cada piel es diversa y tiene sus particularidades. Podemos tener una piel mixta que por la mañana necesita estar protegida de la polución y por la tarde un shock de hidratación.

Hoy, estamos construyendo una visión más holística de las necesidades del consumir y nuestro foco está puesto en volver al origen y “reversionar” los básicos. A partir de nuestro análisis, identificamos que el microbioma, la epigenética y los productos de origen natural serán los pilares de la innovación en ingredientes para el cuidado de la piel y el cabello. 

Una tendencia que está pisando fuerte son los cosméticos que revitalizan el microbioma, es decir, el conjunto de genes que forman los microorganismos que viven en nuestra piel, ya sean bacterias, virus u hongos. Gran parte de los trabajos de investigación apuntan a entender cómo los ingredientes y soluciones interactúan con la microflora presente en nuestra piel.

Es así que para proteger la integridad de nuestra piel contra las partículas contaminantes ya están disponibles ingredientes activos anti-polución y anti-oxidación. Existe desde un extracto de la semilla de Moringa de África que defiende a las células del estrés ambiental, las partículas de polvo y el humo del cigarrillo y facilita la purificación de la piel y el cabello, hasta una red de biopolímeros enriquecida con un complejo hidratante altamente concentrado que crea una “barrera” de agua y corrige el resecamiento.

La epigenética comenzó a ganar fuerza a partir del estudio y secuenciación del genoma humano. Es una innovación que tiene en cuenta cómo el ambiente y el estilo de vida impactan en la expresión génica y en nuestro ADN. Los activos desarrollados con este enfoque pueden actuar a través de mecanismos que involucran el ADN o el micro RNA, inhibiendo cambios en los genes y revirtiendo daños.

 

Un ejemplo de esta tecnología que trabajamos en BASF es un ingrediente activo que despierta la actividad de las células y mejorara la densidad y firmeza de la piel. Así, DN Age se trata de una innovación que se produce a través de un concentrado proveniente de la planta de Cassia silvestre que tiene propiedades antioxidantes que ayudan a proteger el cuero cabelludo y el folículo del cabello contra los efectos del paso del tiempo.

 

El uso de productos con activos naturales ya no es una novedad, pero el desarrollo de nuevas tecnologías impulsó aún más sus beneficios. Los nuevos métodos de extracción aseguran la obtención de materias primas renovables a través de procesos sustentables que preservan el medio ambiente.  

Un claro ejemplo es el extracto de hoja de Argán de Marruecos, que funciona como anti-oxidante, tiene un poder nutritivo y reparador, ayuda a degradar los radicales libres generados por los rayos UV y puede incluirse en serums anti-edad ya que mejora la firmeza de la piel.  Además, desde BASF estamos trabajando en el desarrollo de un simulador que le permitirá a los fabricantes de productos calcular el índice de vegetalización de su fórmula y así indicar cuánto porcentaje de ingredientes naturales tiene su producto.

Nuestro aporte desde la química cosmética puede ser significativo, ya que todas estas tecnologías y variedad de activos contribuyen a las propiedades y la eficacia de los productos para el cuidado de la piel y el cabello. El desafío de la ciencia y la industria está en “personalizar” y sentar las bases para que los consumidores se construyan como usuarios conscientes.

La investigación científica y la química contribuyen a desarrollar soluciones cada vez más innovadoras y sustentables, pero también funcionales para el amplio abanico de necesidades de los consumidores, cada vez más atentos y responsables.